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estrategia disruptiva

¿ Una estrategia disruptiva

no es una contradicción?

Estrategia confiere un significado de orden, de control. Implica previsión y dirección. Sin embargo, algo disruptivo transmite mucho más la idea del caos. Nada más lejos de la realidad. Unir estas dos palabras es como comer dátiles con bacon. El sabor dulce y el salado generan una combinación, cuanto menos, original. Lo original sorprende y la sorpresa es vital para los mercados saturados.

La estrategia del océano azul incide mucho en esta idea. Cuestionar las fronteras del mercado actual. Cuestionar los métodos conocidos. Incluso cuestionar el mercado objetivo. Solo cuando se cuestiona algo es posible llegar a una conclusión diferente. Con la información de que se dispone siempre no se llega más que a lugares conocidos y previsibles.

En un mercado cada vez más cambiante pero saturado a la vez, hay que arriesgarse a hacer cosas diferentes. Ahora hay que hacerlo cada poco tiempo y, en ocasiones, con mucha rapidez. Hacer cosas diferentes puede ser ir transformando la empresa, no cambiar. El cambio asusta, la transformación no tanto.

Pero, de vez en cuando, también se necesita cambio. A veces hay que girar bruscamente en un cruce porque, de lo contrario, iríamos en una dirección errónea. Y hay que estar preparado para esos cambios bruscos, aunque lo que nos guste sea la transformación progresiva.

innovación disruptiva

Ya hemos visto que la estrategia disruptiva sería planificar la exploración en una dirección distinta a la de nuestros competidores. No se trata de exponer la empresa a peligros distintos y desconocidos. Jamás hay que poner en riesgo la economía de la empresa, por ejemplo.

La innovación disruptiva sería, por tanto, afianzar esa expedición con acciones definidas. Una vez analizado el terreno y verificada su seguridad, es tiempo de actuar. Es similar a las diferencias entre estrategia de gestión. La estrategia disruptiva sería el análisis y el posterior plan de cambio. ¿Qué nuevo camino me gustaría explorar? ¿Qué querríamos y podríamos cambiar en nuestro sector? Eso es pensamiento creativo. El mismo pensamiento que a nuestros competidores no tiene tiempo a realizar.

 La innovación disruptiva sería entonces la gestión del cambio. Incluye un proceso de creación. ¿Hemos descubierto un nuevo nicho de mercado en el que no ha reparado nuestra competencia? ¿Podemos empezar a especializarnos en ello? ¿Hay algo de nuestros sistemas que podamos cambiar para mejorar el proceso? ¿Qué factores de alto coste podríamos eliminar para reducir nuestros gastos fijos? ¿Qué aportación de valor podríamos agigantar?

Esta innovación implica un nivel de apertura que otros no están dispuestos a asumir. Eso nos hace distintos.

¿Es necesaria una

innovación disruptiva y radical?

Siempre recomiendo que la empresa se transforme en aquello que quiera ser. Para eso, la visión es un elemento vital. No tenemos que demostrar nada, ni ser nada que no queramos. Solo es necesario que el mercado encuentre en nosotros una oferta especial, diferente. Esto no es tan difícil. Requiere de creatividad, algo de locura y dosis de interés y de flexibilidad.

Sí es cierto que, a veces, el ritmo no lo marcamos nosotros. Lo marcan los clientes, lo marcan los competidores. Ser adaptable es nuestra mejor arma. Tampoco marcamos nosotros el nivel de cambio. En ocasiones, será suficiente con pequeños ajustes que nos hagan ganar la partida. En otras, sin embargo, no habrá más remedio que dar un giro de timón radical. Si llega el momento, habrá que estar preparado.

La innovación disruptiva puede ser temible o muy divertida. Depende de nosotros. Ser creador en un mercado existente no es tarea fácil, pero es una ventaja enorme. Ser conquistador en un nuevo mercado nos hace líderes de un sector en el que no éramos más que los demás. Para conseguir resultados extraordinarios, hay que atreverse a cosas extraordinarias.

Los auténticos tesoros suelen estar donde nadie ha excavado aún.

innovacion radical
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